Lo encontré tan pronto atravesé el portón. Pensé que tendría que buscarlo entre los otros que deambulaban solitarios, pero ahí estaba. Me vio con una mirada diferente a la de reproche o decepción que eran tan suya. Primero no supe, después me di cuenta, estaba triste, el viejo se sentía apachurrado”. Caminamos un par de horas, siempre en silencio, hasta que vinieron a decirme que ya iban a cerrar. Luego lo acompañé hasta la cripta, —aquí te quedas —dije —señalando con mi mano la lápida con su nombre.
Black Dot
11 de Enero 2018 / 10:16

De visita 11 de Enero 2018 / 10:16
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          Taller 15 de Enero 2018 / 17:36
         carlos bortoni

 

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