El doctor trazó una raya desde el nacimiento de la barbilla hasta la pelvis con el bisturí. La sangre se desbordó de la herida. Los médicos que asistían tiraron de la piel que se les resbalaba de los dedos. Luego otro galeno encendió una sierra portátil y cortó a lo largo del esternón. Se suponía que el hombre estaba muerto, pero dentro de su pecho, en lugar de un corazón, pugnaba por salir una enorme cigarra.
Black Dot
13 de Febrero 2018 / 16:24

Capullo 13 de Febrero 2018 / 16:24
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