El doctor trazó con el bisturí una raya desde la barbilla hasta la pelvis. La sangre se desbordó de la herida. Los médicos que asistían tiraron de la piel que se les resbalaba de los dedos. Luego otro galeno encendió una sierra portátil y cortó a lo largo del esternón. Se suponía que el hombre estaba muerto, pero dentro de su pecho, en lugar de un corazón, batía sus alas una enorme cigarra.
Laura Elisa Vizcaíno
01 de Marzo 2018 / 23:21

Selección día 13 "Capullo" de Black dot 01 de Marzo 2018 / 23:21
Laura Elisa Vizcaíno

 

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