Circe tenía ocho años. Le molestaban los adultos y sus mandatos. Llegó al grado de imaginarlos cerdos hasta que terminaban en puercos. Ayer le dio por bajar la luna al patio de su casa y se puso a jugar balonmano con su amiguita imaginaria. Cuando los mosquitos las aguijonearon se molestó tanto que cambió el curso del Río Amazonas. Ahora, le molestan las lambrijas en el Coliseo. Mamá la reprende para que deje de ingerir golosinas; y ella responde que se trata, nada más del niño Ulises y de su pelotón de marineritos, a quienes convirtió en nematodos por ser peques maleducados; pero que espera –anuncia–, a que termine la función en el circo para llevar a cabo uno más de sus actos de magia
Mrs. Martin
02 de Abril 2018 / 11:29

Aspirante a sibila 02 de Abril 2018 / 11:29
Mrs. Martin
         Saludos06 de Abril 2018 / 18:39
         José Luis Velarde
                  Gracias.10 de Abril 2018 / 12:44
                  Mrs. Martin

 

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