Lo eligieron como padrino por la esplendidez con que trataba a sus otros ahijados. Sin que nadie lo viera, puso un billete de alta denominación entre las ropas del niño, en contacto con la delicada piel. Estuvo atento a las palabras del ritual:” Yo te bautizo Pedro José Ramírez en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, y se deleitó al ver deslizarse el líquido sobre la cabecita del bebé. Una vez terminada la ceremonia, y con el mismo sigilo, retiró el dinero y compró licor, bocadillos, flores y pirotecnia para la festividad. A solas pronunció su propia fórmula: “Yo te invoco, Pedro José Ramírez, para que vengas donde tu padrino”. Y en sus manos se materializó aquel billete aún humedecido con gotas del agua bautismal.
Malvadisco
08 de Abril 2018 / 23:56

Obediencia 08 de Abril 2018 / 23:56
Malvadisco
         Taller.09 de Abril 2018 / 10:24
         Tequila

 

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