Hemos esperado largo tiempo sin hallar la respuesta, pero nuestra impronta madurez nos hizo recapacitar. Fue un error de precisión analógica, un capricho caro que tuvimos empeñar. Retrasamos la primavera. La mañana llegó al atardecer. El silencio de las horas puso las manecillas en marcha, y, a las cinco en punto, consumamos la cita: en los posos del café ya se lee, “Aquí hay química.”
Enigmática
16 de Abril 2018 / 06:49

El reloj brujo 16 de Abril 2018 / 06:49
Enigmática
         Taller17 de Abril 2018 / 06:57
         José M. Nuévalos

 

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