Mientras reposaba en la camilla, su esposo la animaba: “Tendrá tus hermosos ojos, tu piel sonrosada. Será una preciosura como tú”. Ella se tocaba el vientre y una vez más imploraba para sus adentros: “¡Qué se parezca a él!” Cuando le entregaron a la recién nacida, verificó, con angustias los rasgos. El mismo mentón entreabierto, los párpados abotagados, la nariz chata… y era como estarse viendo, antes de las cirugías.
Malvadisco
11 de Junio 2018 / 23:59

El espejo de la culpa 11 de Junio 2018 / 23:59
Malvadisco
         taller día 1113 de Junio 2018 / 17:29
         carlos bortoni

 

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