Nadie sabe, pero todas las noches me viene a visitar. Creo que necesita un poco de alcohol para tomar el valor necesario. Cuando la casa está en silencio y todos duermen oigo la madera del piso crujir bajo sus pasos. Escucho la puerta de mi recamara abrirse, casi silenciosa, casi. Sus pies caminan sobre el tapete y luego siento su peso en la cama. Su mano, como una garra, aprisiona mi cuello. Yo cierro mis ojos, los aprieto para no ver. Entonces el tío Pedro se acuesta encima de mí y siento que me asfixio. Luego, después de que termina, se levanta no sin antes decirme al oído, con voz agitada, “este es nuestro pequeño secreto”.
Black Dot
13 de Junio 2018 / 09:25

Criatura nocturna 13 de Junio 2018 / 09:25
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         Taller18 de Junio 2018 / 18:25
         Laura Elisa Vizcaíno

 

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