Una casa vieja y desprolija situada a las afueras de la ciudad era el lugar elegido para las ceremonias. Antes de dar comienzo, la sala debía quedar a oscuras por completo. La respiración ansiosa de los presentes se escuchaba como un mantra en la negrura espesa que confundía los cuerpos. La mujer invocó a cada uno de los espíritus a solicitud de los interesados. Sin embargo, esa noche, la muerte en persona los honró con su presencia. El eco de su voz retumbó en toda la sala. Perplejos, los vivos, no pudieron evitar acudir a su llamado.
paramo
02 de Octubre 2018 / 07:43

Una visita especial 02 de Octubre 2018 / 07:43
paramo
         Saludos03 de Octubre 2018 / 12:09
         José Luis Velarde
                  La visita especial03 de Octubre 2018 / 13:46
                  paramo
                           Saludos 205 de Octubre 2018 / 15:47
                           José Luis Velarde

 

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