¿Era el lento latir de mi corazón? No, el sonido venía desde la puerta: golpes cortos, tres, tres, tres...dos.
Por un momento creí que la sombra de aquella noche era mas oscura. Pegué el oído en la vieja madera, nada, ni un sonido mas. Pero ¡se podía sentir una presencia!
Abrí lentamente, si, si, ahí estaba frente a mi: la Muerte. Tan bella. Ligeia. Berenice.
Por fin vienes, dije. Te he escrito tantas cartas.
Ella volteó levemente, en esas cuencas oscuras me vi. "Eres nada" escuché esa aplastante voz que venía de todos lados.
Luego se dirigió lentamente hacia donde estaba Plutón, el gato; lo abrazó con tal cuidado que podría nombrarse como ternura. Y desapareció...

cero
05 de Octubre 2018 / 18:29

Muerte y Poe 05 de Octubre 2018 / 18:29
cero

 

Para poder escribir en la Marina, tienes que registrarte como usuario o ingresa.