Oh, vete de aquí!, no me engañes con tus engañosas palabras. Deja que sea yo quién decida cuando tengo que morir, no te interpongas en mi camino. De bien sabes que no nos llevamos del todo bien, que tengo mal presagio de ti. Ni mis muertos de ahora, ni los otros de antes, dejaron registro alguno de esperanza de tu maligna guadaña. Tu sombra aparece bajo la máscara de una silueta deforme, ¡vete, por lo que más quieras! Te acompañaré cuando sea menester, una vez concluya mis últimas voluntades: perdonarme a mi misma por existir, ¿acaso es un pecado, pedirte tanto sacrificio? Un minuto más y habré acabado por toda eternidad, treinta segundos y seré toda tuya, diez segundos, cuatro, uno...
Proserpina
11 de Octubre 2018 / 10:06

La muerte de la Muerte 11 de Octubre 2018 / 10:06
Proserpina
         taller13 de Octubre 2018 / 19:41
         carlos bortoni

 

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