Un día de verano estábamos jugando en mi casa hasta que decidimos colocar una película en la videograbadora. Era un extraño western que descubrí entre las cosas de mi hermano mayor. A Jéssica y a mí no nos gustaban las películas de vaqueros, pero aquella en particular nos atrapó; además, no había otra cosa mejor que hacer.
Mientras las primeras escenas transcurrieron, los terrenos de la amistad y de la niñez comenzaron a difuminarse. Nos acercamos. Mis ojos exploraron en plano-secuencia el paisaje que las yemas de mis dedos explorarían con cautela, como caballos descubriendo un nuevo pastizal. Ella, sin dejar de mirar al televisor, sintió de pronto la estampida de aquellos potros salvajes que, desbocados, galopaban instintivamente en círculos. La película terminó y los caballos se esfumaron. Se puso de pie y se fue a su casa sin siquiera voltear. Días después, sin tocar el tema, pusimos de nuevo la cinta y, conforme la historia avanzaba, me ayudó a domesticar a los equinos..
Tequila
25 de December de 2020 / 15:50
Seleccionada 8 "El día que vimos The Outlaw" (Erik Zapién 25 de December de 2020 / 15:50
Tequila
 

Para poder escribir en la Marina, tienes que registrarte como usuario o ingresa.