A petición de mi amigo Roderick, que estaba enfermo, fui a pasar unos días a su casa. Tuve un mal presentimiento cuando llegué. Aun cuando todo parecía extrañamente normal, no era necesario ser vidente, arquitecto o ingeniero para darse cuenta de que aquella construcción se derrumbaría al primer estornudo. Ni siquiera eso ocurrió. Cuando accioné el pesado llamador de la puerta, se vino abajo estrepitosamente.
“Y a mis pies, el profundo y corrompido estanque –a su alrededor– se cerró sombrío, silencioso, sobre los restos de la casa Usher”… y sus moradores, debo aclarar. Sin nada que pudiera hacerse, di la media vuelta y regresé por donde vine. Imagino que la historia fantástica que Edgar relató habría ocurrido si yo hubiese tocado el timbre..
Lucía
04 de December de 2021 / 15:28
Selección del día 9: "Los hechos verdaderos" de bebé 04 de December de 2021 / 15:28
Lucía
 

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