Selección: La ordenanza de Anubis

TALLER
La ordenanza de Anubis
Una multitud se había reunido al pie de un par de edificios. No soy hombre de seguir los hábitos de las multitudes, pero me detuve y levanté la cabeza a imitación de mis congéneres. Un hombre, paraguas en mano, recorría sobre un alambre la distancia entre ambos edificios.

—¡Pobrecito! —exclamó una mujer a mi lado—. Ya llegó la policía.

—Sí, me temo que va a ir preso —dije.

—¿Ir preso?... ¡Le van a cortar la cuerda!

—¿De qué está hablando usted?

—La ordenanza 9083, en su artículo 56, inciso C, dicta que: «Nadie usará los edificios para caminar sobre un alambre, so pena de cortársele, en pleno uso del mismo, el susodicho alambre».

—¡Eso es una locura!

—Así son nuestros concejales, caballero; siempre tan atentos a las necesidades de la comunidad. —Y levantando los brazos, vociferó:— ¡Miré! ¡Qué rapidez cuando quieren!

Puse una mano en visera y observé que, efectivamente, uno de los policías se disponía a cortar el cable.

—¡Hay que hacer algo! —grité.

—¿Pero qué? —dijo la mujer mientras se persignaba.

Entonces la cuerda ganó el vacío y fue a parar, como un latigazo, sobre la cara del otro edificio; pero el hombre permaneció allí, flotando en el aire, riéndose de la autoridad, hasta que, tras hacernos una gentil reverencia, cerró el paraguas y se dejó caer lentamente hacia el cielo.

La multitud vitoreó al funambulista, yo invité a mi interlocutora a tomar un café, y, claro está, los humillados concejales derogaron, aquel mismo día, semejante disparate de ordenanza.

Taller: Anubis, imaginativa mini con magia incluida. Seleccionada
El dormilón de esleongo

Se levantó turulato como de costumbre. A través de la ventana vio cómo la lluvia invitaba a la gente, resguardada por sus paraguas, a caminar con rapidez para esquivar los charcos que se iban formando. El panorama no era para nada esperanzador, por lo que volvió a guardarse entre las cobijas a la espera de que un nuevo sueño cambiara en algo las insoportables perspectivas del día. Cuando despertó de nuevo, el desfile de paraguas ya cesaba pero era demasiado tarde para cualquier cosa.

Taller: Esleongo, está bien narrada la situación pero le falta algo, tal vez un toque de magia. Saludos.

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Lucía
30 de May de 2017 / 17:47
Selección del día 9 30 de May de 2017 / 17:47
Lucía
 

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