JUEZ: JOSÉ MANUEL DORREGO SÁENZ · TEMA: Testigo de un crimen.

Tengo que decir que he disfrutado mucho leyendo los micros. Me parece que en general hay calidad y mucha variedad, que es de lo que se trata. Eso sí, he notado que en muchos casos se le ha dado más relevancia al crimen en sí que al testigo o testigos. Cuando titulé el tema “Testigo de un crimen” puse primero la palabra “Testigo” para que prevaleciera sobre el propio crimen, que fuesen los testigos —más que el crimen en sí— los protagonistas principales de la historia. (Hay algunos micros muy buenos que no he escogido precisamente por esa razón.) He seleccionado cuatro primeros lugares y algunas menciones. Y mi selección es siempre muy subjetiva, como no podía ser de otra manera (No me he cruzado con nadie objetivo en toda mi vida.)

*1er Lugar:
“Asesino serial” de Apostador
(Tallerista:Aída López Sosa)

Resultaba inconcebible que todos los días el domador fuese devorado por el león. Finalmente pregunté la razón al dueño del Gran Circo:
—Es muy sencillo: El león, la silla, y el látigo son los mismos. El domador es distinto cada día.

JMD: Me parece un micro con todos los elementos: brevedad (obvio), su punto de ironía, ciertos elementos que desconciertan al lector (creo que al lector siempre hay que desconcertarlo, en la medida de lo posible, para que no tenga más remedio que volver a releerlo) y un título que da todo el sentido a la historia y suma a ese desconcierto sin quedarse en una mera descripción, en un simple resumen, que es a lo que suelen tender los títulos de los microrrelatos. (Es el título el que me parece que le da sentido/sinsentido a todo.) Un texto que te deja incertidumbres, que es de lo que se trata.

*2º Lugar:
*”El extraño caso del doctor y su paciente”, de Pitágoras (Tallerista: Mónica Brasca)

A los que hayan venido hasta aquí en busca del testigo de un crimen, lamento informarles que llegaron tarde. Acaba de irse. Tiene cita con su psiquiatra, a quien seguramente le contará que presenció un asesinato a sangre fría a media cuadra de su casa. Le dirá que el autor mató con saña a un hombre metiéndole cinco balazos y que, de inmediato, tiró el arma a un basurero antes de irse, tan campante, en el metro. Con certeza, el médico intentará calmarlo; tal vez sugiera que lo imaginó, y anunciándole que nota cierta desmejora, le aumentará la dosis de Valium y quizá, también, la de Prozac. En cuanto el paciente salga del consultorio, el terapeuta, un tanto sorprendido y confuso, revisará el expediente del enfermo, anotará dónde vive e irá al lugar de los hechos. Luego de comprobar que todos los detalles corresponden a lo que escuchó, hurgará entre la basura para cerciorarse de que no quedó ninguna de sus huellas en la pistola.

JMD: Lo primero que me llama la atención de este micro es esa voz omnisciente que comienza con un “A los que hayan venido hasta aquí en busca del testigo de un crimen..., que ya te engancha definitivamente para que desde el principio queramos averiguar quién nos está contando la historia (que nunca lo sabremos, como debe de ser). Me encanta también que al terminar de leerlo (y aun de releerlo) cuenta una historia inicialmente cotidiana (la relación médico/paciente dentro de una consulta siquiátrica) y en la última frase es cuando te deja abierta toda una serie de especulaciones ¿Había relación previa entre médico y paciente? ¿Cuál es el motivo del crimen?... Me parece que una de las claves del microrrelato es dejar más preguntas que respuestas, más dudas que certidumbres (para lo contrario, ya están los ensayistas, los poetas de rima consonante, los autores de novelas históricas y los cuentos de Disney.

*3er Lugar:
*”Crimen desorganizado” de Tristán (Tallerista: Jorge Oropeza)

Al regresar a casa después del trabajo, me encontré sentado en la sala, con un disparo en la cabeza. La policía tocó a la puerta, alertada por los vecinos. Les expliqué lo ocurrido, palmearon mi espalda y explicaron que era la tercera vez en la semana que veían un caso como este, en el que el crimen llegaba antes que la víctima. Dijeron que no me preocupara, todo se arreglaría en un día o dos, cuando cazaran al asesino o algún inocente que pronto sería sospechoso de un homicidio por cometer.

JMD: La primera frase, de por sí, ya hace inevitable que uno quiera seguir leyendo, es inevitable; luego, hay un desarrollo entre el absurdo y el surrealismo y el final deja toda una puerta abierta a la imaginación: me parece que en cuatro líneas es lo que cabe esperar de un buen microrrelato, como éste.

4º Lugar
“El coronel y el Sargento” de Hector (Tallerista: Lucía Casas Rey”)

Hacía cinco semanas que el coronel había perdido a sus tres hijos y a su esposa en un accidente automovilístico.
A la hora del almuerzo, citó al sargento Ramírez a que se vieran bajo un flamboyán, no muy cerca del regimiento.
El sargento, al llegar al sitio y ver al coronel sentado al pie del árbol con su nueve milímetros en mano, le comenzó a oler mal el asunto.
—Te quiero pedir un favor, Ramírez.
—Lo que quiera, mi coronel.
—Hace tres días un médico hijo de puta me dijo que tengo cáncer de próstata y que es terminal —el sargento tragó saliva— y que... con suerte, podría vivir unos seis meses.
—Lo siento, mi coronel.
—Bien, Ramírez, te pido que me mates.
—Pero… pero, coronel ¿por qué yo?
—Porque sé que ya mataste a dos.
—Pero ellos me apuntaron primero, mi coronel, fue en defensa propia ¿y por qué no se suicida?
—¡Sargento de mierda, te di una orden, mátame o te mato yo!
El sargento dio medio paso atrás y sacó su treintaiocho especial, apuntando al suelo.
— ¡Firme, pedazo de mierda! ¿Qué irrespeto es ese de sacarle el arma a un superior?
El sargento se puso en posición firme, haciendo el saludo manual con la pistola tocando su visera.
—Te voy a decir algo, recluta, solo para darte gusto: si te mato, me suicido; así que, contaré hasta tres.
—Pero, coronel, espere… — el miedo del sargento se puso alerta.
—Uno... dos... tres.
Dos detonaciones provocaron la huida de los pájaros del flamboyán.

JMD: Me parece, sobre todo, un micro de esos que se “ve” en todo momento, que se lee directamente con la imaginación. Y la frase final, tan visual, me ha recordado a esas pelis románticas de los años cincuenta, en blanco y negro, claro. Mi único “pero” es que se queda un poco a medio camino entre el micro y el relato breve: demasiado largo para micro, demasiado breve para relato, me ha parecido. ¡Pero ojalá fuesen esos todos los problemas para narrar una historia!

MENCIONES: (No he incluido algunas en las que, como dije anteriormente, se ha dado mayor protagonismo al crimen en sí que al testigo: quizá debí explicarme más claramente en el planteamiento del tema, mea culpa...):

*”El tejedor de sueños” de Héctor.
*”La profecía” de Simbad.
*”El asesino anda suelto” de Apostador.
*”Testimonio a control remoto” de Isishayo
*”Black Friday” de Murata.
*”Benevolencia” de Alameda.
*”Salto mortal” de Pitágoras y
*”Los juegos del hombre” de Phileas Fogg.

Un saludo a todos y gracias por participar.
¡Y larga vida al microrrelato, claro!.
Coordinación de la Marina 2022
04 de October de 2022 / 23:35
GANADORES DEL CONCURSO EN SU EDICIÓN DE AGOSTO 2022 04 de October de 2022 / 23:35
Coordinación de la Marina 2022
Gracias ficticianos por sus participaciones. También, a Ficticia Editorial... 04 de October de 2022 / 23:44
Coordinación de la Marina 2022
Muchas gracias al Sr. Dorrego Sáenz 05 de October de 2022 / 10:09
Apostador
Entré 05 de October de 2022 / 10:10

Gracias también a... 09 de October de 2022 / 11:15
Apostador
Enhorabuena 05 de October de 2022 / 11:19
Cris Down
 

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