Hace unos días, cuando el señor de Orgaz tuvo la curiosidad de ver el cuadro pintado siglos después de su entierro, soltó una carcajada. Todo en él era tan falso como los orgasmos de su mujer, más presuntuoso que decir que fue pintado por Van Gogh y tanto o más impreciso que afirmar que padecía Alzheimer adquirido durante su último viaje astral. La pintura lo situaba entre un pasado que jamás vivió y un futuro que jamás vería.
Serpico
16 de May de 2020 / 13:47
Ecos de un pasado ficticio 16 de May de 2020 / 13:47
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Ecos de un pasado ficticio (Versión corregida) 16 de May de 2020 / 13:51
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TALLER 17 de May de 2020 / 13:18
José M. Nuévalos
 

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