Los gritos son horrendos, salen de un lugar donde la angustia es pura; antes de que se diluya en temores vanos. Así las encuentra el doctor todos los días, amarradas a la cama y en un estado de terror que solo ellas pueden entender. Las contempla con sus ojillos de rata, y sus bigotes de pelos duros y pardos. Se acerca a la cabecera para acariciarles la frente. Entonces ellas vuelven a gritar, tratan de soltarse de las amarras que las sujetan, pero no pueden. Ven los dientecillos filosos del doctor, oyen ese agudo ruido que emite cuando está a punto de morderlas. Es cuando entrevén la cola de él que esos gritos primigenios se convierten en alaridos.
Black Dot
05 de November de 2020 / 20:43
Vislumbres 05 de November de 2020 / 20:43
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Comentario de Daniel Frini 15 de November de 2020 / 16:11
Daniel Frini
 

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