Descubrió que sus ojos eran semejantes a los visores de realidad virtual que se emplean para juegos, simulaciones y otros usos. Lo mismo pensó del oído. Concluyó que los demás sentidos, el sistema nervioso y el cerebro son una suerte de traductores o intérpretes de lo que ocurre en el mundo real, más no necesariamente son fieles ni precisos. También cayó en la cuenta de que moriría sin ellos y un escalofrío recorrió su cuerpo. Se había percatado de que solo podría conocer la verdad estando muerto.
Pseudónimo
12 de November de 2020 / 14:12
Encuentro con la realidad 12 de November de 2020 / 14:12
Pseudónimo
Comentarios 16 de November de 2020 / 01:38
el aguila descalza
 

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