Todos en el pueblo le tenían un miedo reverencial desde que apareció el cadáver junto a aquel árbol hace años. Se tejieron mil historias y la incertidumbre permeó por toda la región. Los rumores decían que era demoníaco y que quien se acercara a él y probara sus frutos, moriría sin remedio.

Cierto día, de entre la bruma de aquellos parajes cenagosos emergió el brazo putrefacto que sostenía aún el trozo macilento de aquella fruta que revelaría la verdad. Eran los gases emanados del pantano, el miasma producido por los cuerpos de los infelices que no resistieron la tentación de probar esos apetecibles bocados desde tiempos inmemoriales.
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08 de February de 2021 / 16:57
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Tequila
 

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