Cuando éramos pequeños construimos una casa en el árbol. Yo puse la idea y mis hermanos el entusiasmo. Papá nos ayudó un poco con el resto y Mamá hizo las cortinas y unas frazadas para las noches que dormimos allá arriba. Aún recuerdo cuando vino la inundación. Tuvimos que vivir hacinados en ella por tres días antes de que nos rescataran.

Ahí, en ese peldaño al cielo tuve mis primeros encuentros con la vida y la muerte, con el universo, con el amor y la ciencia. La ceiba, majestuosa, sobrevive después de tantos años; la casa, aunque olvidada, también sigue en pie. Yo lo hago con dificultad. Por eso le temo a los árboles; por ambivalentes. A pesar de su hermosura y nobleza, son cruelmente persistentes al traerme recuerdos de lo que nunca volverá a ser.
Simbad
09 de February de 2021 / 23:48
La casa en el árbol 09 de February de 2021 / 23:48
Simbad
Taller 14 de February de 2021 / 20:41
Lucía
 

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