El culpable fue Santa Claus. Ese desdichado anciano barrigón y tacaño, me mantuvo en ascuas durante años esperando al pie del árbol un regalo que jamás llegó. Cuando finalmente lo encontré, até su cuello a la rama más alta, para que supiera lo qué se siente estar colgado de una ilusión. Desde entonces me atemorizan los árboles. Veo en cada uno aquello de lo que es capaz un sueño transformado en frustración.
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20 de February de 2021 / 16:43
Remordimiento 20 de February de 2021 / 16:43
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Taller 27 de February de 2021 / 04:41
Carmen Simón
 

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