Mueve acompasado el árbol furtivo, como péndulo que recorre el cielo. Sigue su cadencia de viento e invita irreflexivamente a acompañarlo. Yo descubro en ese vaivén un reloj, cuya máquina está en la tierra. Me pregunto si no debería mirarlo al revés.
Más allí está mi niña, que poco sabe del tiempo aún, y ve en ese árbol una posibilidad de esconderse, un artilugio para desacralizar la ausencia. Gira en derredor, en un mundo ingrávido.
Más acá, a mi lado, mi mujer. Ella atiende a los colores y contrastes, a la belleza en la diferencia. Ve destellos de colores entre sus hojas, que fugazmente la encandilan. Se retrae y crea distancia para contemplar.
Quién sabe cuánto lleva ese árbol allí. Quién sabe qué otros lo observaron. En este momento, es lo que menos me importa. Ya los árboles dejaron de darme miedo. Los he hecho míos, se los robé al tiempo y me los invento.
Damlab
25 de February de 2021 / 12:00
Árbol 25 de February de 2021 / 12:00
Damlab
 

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