Es de mala educación aplaudir entre los movimientos de una sinfonía, todos lo saben. Por eso, cuando termina una pieza y aún no inicia la otra, hay un silencio que se puede aprovechar como uno quiera. Por ejemplo, del primer movimiento al segundo de la Sinfonía nº 49 en Fa menor “La passione” de Haydn, el público tose, estornuda, se aclara la garganta. Del segundo al tercero: tos, acomodo en butaca, tos, suspiro largo. Se empieza a notar algo de orden, cierta cadencia. Del tercero al cuarto: tos, aclarado de garganta alto, luego bajo, inspiración profunda, suspiro corto, tos y para rematar, un carraspeo tan monumental, sonoro y timbrado, que rompiendo con toda costumbre de buena educación provoca los aplausos, eufóricos y de pie, de la totalidad de los músicos de la orquesta.
Valyria
13 de October de 2021 / 03:38
La orquesta 13 de October de 2021 / 03:38
Valyria
Taller 15 de October de 2021 / 12:52
Laura Elisa Vizcaíno
 

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