A la gente le gusta escuchar al hombre de la flauta cuando toca en el parque. De su instrumento salen notas que parecen un desfile de animales. Las hay graves y serias, como águilas que surcan las alturas mientras otras, locuaces e inquietas, simulan a las ardillas dando saltos entre los árboles. Las hay tan vivaces y alegres que semejan mariposas revoloteando de aquí para allá y unas más, largas y agudas, que imitan a los colibríes suspendidos en el aire. De pronto, pueden aparecer elefantes bailarines o gaviotas, hormiguitas cantantes o delfines, dragones o luciérnagas, pulpos karatekas o una abeja reina y su séquito. Es una música tan especial y única, que todos creen que fue cortada a la medida de cada quien. Puede ser cierto. Al cerrar los ojos, desde los niños hasta sus abuelos, siempre oyen y ven algo diferente.
Papadzul
01 de March de 2022 / 15:25
Imaginación 01 de March de 2022 / 15:25
Papadzul
Seleccionada 16 de March de 2022 / 23:56
Carmen Simón
 

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