El mayordomo se prepara para un largo viaje. Oculta entre sus ropas la valiosa daga toledana y cierra la maleta. Entretanto, el Conde de Valleverde no sabe qué hacer; deambula inquieto, cual alma en pena, por los pasillos y salones de la solariega mansión en busca de la joya familiar. No puede permitir que el sirviente se vaya sin aclarar el delito. Al verlo salir de su recámara, busca interponerse en su camino, grita y corre detrás de él en un último intento por detenerlo; y mientras, desesperado, atraviesa habitaciones, muebles y paredes, la cocinera y el jardinero, únicos testigos de su asesinato, también flotan en el aire, se miran uno al otro y se encojen de hombros.
Papalotl
08 de August de 2022 / 15:36
Renuncia 08 de August de 2022 / 15:36
Papalotl
Taller (Seleccionada) 15 de August de 2022 / 01:36
Tequila
 

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