—Mire Watson, –le dije a mi amigo extendiendo un papel mecanografiado mientras yo, simultáneamente, transcribía la conversación en el taquígrafo– En la comisaría me dieron esto pidiéndome un dictamen.
—«Un vestido rosa, es mi color favorito.
—Oh, ¡mi salmorejo! … ¿E interior?
—Pero no me ha dicho sobre la asignatura que deseo tomar.
—Respóndeme a la pregunta y te lo diré»
—Qué raro, está incompleto. ¿De qué se trata?
—La infanta lo entregó al rector de la escuela de señoritas. Fue todo. Quieren saber qué deduzco.
—Parece galanteo. La primera reflexión es que no se sabe de qué asignatura está hablando.
—Elemental mi querido Watson. Un curso que debe requerir de exclusivas conveniencias para la infanta y que, el preceptor, quiere evadir tratando de suavizar una rotunda negativa. Resulta obvio que el caballero piensa que la joven jamás contestará; y ahí quiere dejar el asunto.
—Pero ¿qué hubiese pasado si ella responde: “blancas, azules, púrpuras, etcétera”?
—Sí. O si hubiese respondido “I do not have any”, pero no se puede trabajar a base de elucubraciones. Y, Tenga la seguridad, de que si caso tal sucediera, no hubiese ido a parar esta nota a la rectoría: No habría narración, nada sobre qué deliberar.
Orión
19 de August de 2022 / 10:03
PALIMPSESTO SOBRE LA NOTA DE UNA INFANTA DE CHETENHAM 19 de August de 2022 / 10:03
Orión
Taller 21 de August de 2022 / 05:25
Eliana Soza
Tiene razón : 21 de August de 2022 / 06:40
Orión
 

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