La voz de la maestra se desvanece, cada vez que el sol anuncia, en el patio escolar, la hora de recreo. El cronometro mental activa la emoción en la niña. El tiempo de decir, en sus marcas, listos, fuera; esta cerca. La chicharra suena y la niña brinca con rapidez de su butaca, toma la bolsa café ruidosa de papel estraza, reciclada del pan de la casa, de una noche anterior y piensa contundente: “esta vez no le ganaran”. Frunciendo la entre ceja corre fuera del aula rápido hacia el framboyanes más grande del jardín, al doblar la esquina del aula, su primer obstáculo, ahí están las dos secuaces ventajosas. que dominan el patio escolar, listas para atajar el paso. Una de ellas, al verla, le gritan fuerte: “un dos, tres por ti, ya te vi”. La niña con la agilidad de un gato gira media vuelta y regresa rumbo al aula, se sigue y arranca despavorida para tomar como guarida los baños. Mientras afuera las voces veloces se deslizan en su búsqueda: “¿Por dónde andas amiguita?” Siguen insistentes las dos coletudas. Una vez que los pasos de ellas se pierden entre los ruidos de la jungla del receso escolar, la niña sigue la ruta a su meta final. Su cabello al viento se extiende como penacho despavorido. Por fin, ya al pie del árbol, se convierte en una lagartija trepadora hasta esconderse entre el follaje cerca de la corona de flores. Resopla fuerte, pues la pesquisa estuvo cerca, sonríe y de la bolsa estraza saca su torta de queso con lechuga y abriendo la boca grande le pone un gran mordidón. Sin duda, esta feliz esta vez ha ganado, no la dejaron sin desayuno.
Liliana Espinoza Tobón
07 de September de 2022 / 06:29
Escondidillas 07 de September de 2022 / 06:29
Liliana Espinoza Tobón
Tallereo 08 de September de 2022 / 04:04
Sara Coca
comentario 12 de September de 2022 / 07:30
Liliana Espinoza Tobón
Gracias a ti, Liliana 14 de September de 2022 / 04:57
Sara Coca
 

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