—Mira, tengo un secreto —dijo y abrió las manos para mostrarme lo que traía en ellas.
En la oscuridad el fulgor iluminó hasta el más recóndito espacio. Mis ojos trataban de adaptarse para ver que era ese brillante objeto. Por fin logré contemplarlo, no fue mucho tiempo, porque mi vista sufría con la luz que despedía. No entendí como había sobrevivido todo este tiempo, los siglos sobre siglos que se apilaban desde su primer momento. ¿Era algo sagrado, demoniaco, un objeto de los alquimistas babilónicos?
—Tienes que jurar que nunca vas a repetir el nombre de lo que has visto —me pidió.
Juré y tú que lees esto tampoco sabrás lo que fue.
Black Dot
03 de November de 2022 / 07:48
Eterna discreción 03 de November de 2022 / 07:48
Black Dot
 

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