¡Si no tienen pan, que coman pasteles! — se dice que fue la respuesta de María Antonieta a la hambruna de la plebe aquel 14 de Julio de 1.789, mientras sigue con sus juegos de salón en la estancia de Versalles destinada a los ingenios mecánicos procedentes de Alejandría, Bizancio y Catay. Androides que tocan instrumentos musicales, artefactos capaces de jugar al ajedrez, árboles frutales que agitan sus ramas, pájaros multicolores y toda clase de figuras semovientes. Dentro de una vitrina, con turbante y casaca de mago cuajada de estrellas, se encuentra la figura que más la divierte, el autómata que adivina el futuro en una sola línea de cada rollo de papiro que expele al azar. Tras presionar la Reina una palanca, entran en funcionamiento un sinfín de poleas y ruedas dentadas. El mago abre su boca articulada, y a través de una ranura aparece la nota con el pronóstico del día: “Se aproximan interesantes y novedosos eventos sociales. Conviene cuidar la salud y evitar en lo posible las jaquecas, migrañas, amigdalitis, anginas, afonía o cualquier afección relacionada con cuello y cabeza”.
Aarón
06 de May de 2018 / 23:43
La cabeza parlante 06 de May de 2018 / 23:43
Aarón
Taller 08 de May de 2018 / 09:59
SAPO
Gracias, Sapo 08 de May de 2018 / 12:35
Aarón
 

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