Por su alzamiento contra el presidente, el grupo de cabecillas fue exiliado a una isla desierta para su extinción. Pero se reprodujeron, a pesa de los escasos recursos, para acrecentar el número de miembros del movimiento. Ante la saturación revolucionaria en aquel reducido medio insular, una nueva generación, más apta para viajes en el océano, alcanzó el continente en livianas barcas de palma trenzada y bejuco. Después de muchos años en el poder, el envejecido mandatario recibió la visita de las pequeñas criaturas que, aunque vociferaban a todo pulmón: “Patria libre o morir”, le recordaban lo disminuido de la revolución.
Malvadisco
15 de May de 2018 / 01:08
Degradación 14 de May de 2018 / 23:58
Malvadisco
Por favor, tomar en cuenta esta versión 15 de May de 2018 / 01:08
Malvadisco
Taller 16 de May de 2018 / 07:27
Mónica Brasca
 

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