Por ordenes del presidente vitalicio, la policía secreta realizaba batidas por toda la ciudad en busca de miembros del culto que prometía liberarlos de la opresión del dictador. Cuando llegaban a los sótanos, no encontraban rastros de los insurrectos ni de sus objetos sagrados. Asistidos por aquel poder divino, la revolución derrotó al tirano. Al grito de “¡Abajo los políticos corruptos!, la cabeza del dictador cayó en la canastilla y una nueva testa era elevada y coronada con aquella corona que relumbrada a la luz del sol después de estar tanto tiempo oculta en una buhardilla.
Malvadisco
19 de May de 2018 / 23:59
Sustitución 19 de May de 2018 / 23:59
Malvadisco
Por favor, tomar en cuenta esta versión 20 de May de 2018 / 00:09
Malvadisco
Viene del taller del día 8 24 de May de 2018 / 21:29
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