“No hay como morirse para ser buena”, recitaba mi amiga Patricia mientras podaba sus rosales. Tuve ocasión de comprobarlo, temprano y en su propio velatorio, cuando la suegra y la cuñada —quienes le hicieron la vida imposible desde el primer día— se deshojaron en llantos y alabanzas ante el féretro de caoba.
Liquidambar
11 de October de 2018 / 08:26
Método empírico 11 de October de 2018 / 08:26
Liquidambar
taller 13 de October de 2018 / 19:39
carlos bortoni
Gracias. 17 de October de 2018 / 15:04
Liquidambar
 

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