Un ángel de la tierra fue sepultado y sus cenizas no se hacen esperar. Ya queda en nosotros el recuerdo, y la impronta de que habrá encontrado la paz. Su vida no tuvo la mayor gloria, pero de una cosa estamos seguros: su corazón se tornó generoso cuando más necesitaba nuestro apoyo, mientras él nos brindaba su hospitalidad escaciando sidrala y brindando la víspera de su colapso cerebral.
Proserpina
20 de October de 2018 / 09:17
Una estrella tilila a lo lejos 20 de October de 2018 / 09:17
Proserpina
TALLER 22 de October de 2018 / 04:07
el aguila descalza
 

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