Al caer la noche vi cómo los árboles cobraban vida. Las aves, aterradas, volaban en busca de refugio. Mientras agitaban en todas direcciones sus brazos infinitos al ritmo macabro del viento, desenterraron sus añosas patas de la tierra. Entre relámpagos y truenos, trastabillaban como zombis y se abalanzaron contra mí hasta atraparme. Un golpe en la cabeza me dejó inconsciente. A la mañana siguiente desperté temiendo lo peor en medio de un escenario dantesco. Amontonados como residuos de una bacanal, estaban todavía ahí, en agonía, abatidos por la fuerza devastadora del huracán que acababa de pasar.
Serpico
12 de February de 2021 / 16:42
Stan 12 de February de 2021 / 16:42
Serpico
Taller 17 de February de 2021 / 04:03
el aguila descalza
 

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